Durante su sexenio, el expresidente Andrés Manuel López Obrador destinó más de 611 millones de pesos a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para promover el béisbol en México. Los recursos se canalizaron a programas de desarrollo, infraestructura y apoyo a ligas y selecciones.
Durante su sexenio, el expresidente Andrés Manuel López Obrador destinó más de 611 millones de pesos a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para promover el béisbol en México. Los recursos se canalizaron a programas de desarrollo, infraestructura y apoyo a ligas y selecciones.


Durante su sexenio, el expresidente Andrés Manuel López Obrador destinó más de 611 millones de pesos a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para promover el béisbol en México. Los recursos se canalizaron a programas de desarrollo, infraestructura y apoyo a ligas y selecciones.
Sin embargo, según un análisis de la Auditoría Superior de la Federación y reportes deportivos, no se registraron avances significativos en el posicionamiento internacional de México ni en la masificación del deporte. La selección nacional sigue sin clasificar a eventos de élite y el crecimiento de ligas infantiles y juveniles fue limitado.
El gasto millonario contrasta con las promesas de priorizar las necesidades básicas de la población.
El deporte debe ser un instrumento de desarrollo y unidad nacional, pero cuando se destinan cientos de millones de pesos sin resultados medibles, surge una legítima pregunta sobre el uso responsable de los recursos públicos. En un país donde persisten carencias en salud, educación e infraestructura básica, y donde la violencia del crimen organizado afecta diariamente a miles de familias, este tipo de inversiones sin impacto real reflejan una distorsión de prioridades. Los mexicanos esperan que el gasto público genere beneficios concretos y medibles, no solo anuncios y eventos mediáticos. La verdadera promoción del deporte requiere planeación seria, transparencia y resultados tangibles que fortalezcan el tejido social, no solo cifras presupuestales sin rendición de cuentas.
