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Ana Guevara, exdirectora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, fue captada disfrutando de unas vacaciones en un exclusivo complejo turístico de Grupo Vidanta en Puerto Vallarta, Jalisco.

Ana Guevara, exdirectora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, fue captada disfrutando de unas vacaciones en un exclusivo complejo turístico de Grupo Vidanta en Puerto Vallarta, Jalisco.

Ana Guevara, exdirectora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, fue captada disfrutando de unas vacaciones en un exclusivo complejo turístico de Grupo Vidanta en Puerto Vallarta, Jalisco.

La exfuncionaria, quien enfrenta señalamientos por la presunta desaparición de más de 600 millones de pesos durante su gestión —recursos destinados a becas deportivas, apoyo a atletas de alto rendimiento y mantenimiento de instalaciones—, aparece en imágenes publicadas en redes sociales disfrutando de suites de lujo, restaurantes gourmet y servicios exclusivos del resort.

Hasta el momento, Guevara no ha emitido ninguna declaración sobre su estancia en el complejo de alto nivel, mientras la Auditoría Superior de la Federación continúa investigando las irregularidades detectadas en la Conade entre 2019 y 2024.

La Conade es la institución encargada de promover el deporte de alto rendimiento y el desarrollo físico de los mexicanos, con un presupuesto anual que supera los 3 mil millones de pesos. Que una exfuncionaria señalada por la presunta desaparición de más de 600 millones de pesos —dinero que pudo haber sido destinado a becas para jóvenes atletas o al mantenimiento de instalaciones deportivas— sea vista vacacionando en uno de los complejos turísticos más exclusivos del país genera indignación legítima entre deportistas, entrenadores y la ciudadanía en general. Este contraste entre la opulencia privada y las irregularidades en el manejo de recursos públicos refuerza la percepción de que, en algunos casos, la rendición de cuentas sigue siendo selectiva y que los recursos que deberían servir para el bien común terminan beneficiando a unos cuantos.