Un elemento de la Policía Municipal de Oluta, Veracruz, fue asesinado a balazos la tarde del 18 de marzo de 2026 en la cabecera municipal. La víctima, identificada como José Luis “N”, de 38 años, circulaba en su vehículo particular cuando fue interceptado por sujetos armados que le dispararon en varias ocasiones. El ataque ocurrió sobre la carretera local que comunica Oluta con Acayucan.
Un elemento de la Policía Municipal de Oluta, Veracruz, fue asesinado a balazos la tarde del 18 de marzo de 2026 en la cabecera municipal. La víctima, identificada como José Luis “N”, de 38 años, circulaba en su vehículo particular cuando fue interceptado por sujetos armados que le dispararon en varias ocasiones. El ataque ocurrió sobre la carretera local que comunica Oluta con Acayucan.


Un elemento de la Policía Municipal de Oluta, Veracruz, fue asesinado a balazos la tarde del 18 de marzo de 2026 en la cabecera municipal. La víctima, identificada como José Luis “N”, de 38 años, circulaba en su vehículo particular cuando fue interceptado por sujetos armados que le dispararon en varias ocasiones. El ataque ocurrió sobre la carretera local que comunica Oluta con Acayucan.
De acuerdo con las primeras investigaciones de la Fiscalía General del Estado, el policía había recibido amenazas directas cuando se desempeñaba como comandante en Texistepec, municipio vecino, entre 2022 y 2024. En ese periodo, según testimonios recabados por autoridades, había participado en operativos contra grupos generadores de violencia ligados al huachicol y al narcomenudeo. Tras su traslado a Oluta, las amenazas no cesaron y él mismo había solicitado medidas de protección que no fueron atendidas con la prontitud requerida.
Hasta el momento no hay detenidos. La Fiscalía abrió carpeta de investigación por homicidio doloso y solicitó apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública estatal para reforzar el patrullaje en la zona.
El asesinato se suma a la larga lista de elementos policiacos ejecutados en el sur de Veracruz, una región donde el crimen organizado ha mantenido presencia sostenida durante años. En 2025, el estado registró al menos 38 policías asesinados en servicio o fuera de él según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cifras que reflejan la vulnerabilidad de las corporaciones municipales frente a grupos que operan con impunidad en corredores estratégicos para el trasiego de combustible y drogas. En municipios pequeños como Oluta y Texistepec, la falta de recursos y coordinación efectiva deja a los elementos de base expuestos, mientras las familias de las víctimas enfrentan un doble abandono: la pérdida y la ausencia de justicia pronta.
