Un grupo armado irrumpió la tarde de este domingo en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, y abrió fuego contra un grupo de personas que se encontraban en el área de la Pirámide del Sol, dejando un saldo de tres muertos y al menos cinco heridos de gravedad.
Un grupo armado irrumpió la tarde de este domingo en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, y abrió fuego contra un grupo de personas que se encontraban en el área de la Pirámide del Sol, dejando un saldo de tres muertos y al menos cinco heridos de gravedad.


Un grupo armado irrumpió la tarde de este domingo en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, y abrió fuego contra un grupo de personas que se encontraban en el área de la Pirámide del Sol, dejando un saldo de tres muertos y al menos cinco heridos de gravedad.
El ataque ocurrió en plena zona turística, uno de los sitios arqueológicos más visitados del país. Testigos relataron que varios hombres armados descendieron de dos vehículos y dispararon sin mediar palabra contra un grupo que aparentemente sostenía una disputa territorial. Las víctimas fueron identificadas como presuntos operadores del crimen organizado en la región.
Las autoridades estatales y federales desplegaron un fuerte operativo de búsqueda, pero los agresores lograron huir por los caminos de terracería que rodean el sitio.
Que un ataque armado ocurra en pleno corazón de Teotihuacán —patrimonio cultural de la humanidad y uno de los principales atractivos turísticos de México— representa un golpe severo a la imagen del país y a la seguridad de los visitantes. La zona arqueológica, que debería estar bajo estricto control del Estado, se ha convertido en escenario de la disputa entre grupos criminales por el control de plazas y extorsiones a vendedores y guías turísticos. Este incidente no solo evidencia la pérdida de control territorial en regiones históricamente sensibles, sino también la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en sitios que generan divisas y empleo para miles de familias. La protección del patrimonio cultural y de la vida de los mexicanos debe ser prioridad absoluta; cuando los cárteles pueden actuar con impunidad incluso en las pirámides de Teotihuacán, queda claro que la recuperación del monopolio legítimo de la fuerza por parte del Estado sigue siendo una deuda pendiente y urgente.
