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Un ataque aéreo masivo contra objetivos en Kabul dejó un saldo preliminar de más de 200 muertos y al menos 400 heridos, según reportes de fuentes médicas y de seguridad afganas. El bombardeo, ocurrido durante la madrugada del 17 de marzo de 2026, impactó varias zonas del oeste y norte de la capital, incluyendo áreas residenciales y un mercado concurrido.

Un ataque aéreo masivo contra objetivos en Kabul dejó un saldo preliminar de más de 200 muertos y al menos 400 heridos, según reportes de fuentes médicas y de seguridad afganas. El bombardeo, ocurrido durante la madrugada del 17 de marzo de 2026, impactó varias zonas del oeste y norte de la capital, incluyendo áreas residenciales y un mercado concurrido.

Un ataque aéreo masivo contra objetivos en Kabul dejó un saldo preliminar de más de 200 muertos y al menos 400 heridos, según reportes de fuentes médicas y de seguridad afganas. El bombardeo, ocurrido durante la madrugada del 17 de marzo de 2026, impactó varias zonas del oeste y norte de la capital, incluyendo áreas residenciales y un mercado concurrido. Testigos describen escenas de destrucción generalizada, con edificios colapsados y calles bloqueadas por escombros.

Las autoridades talibanas responsabilizaron directamente a Estados Unidos e Israel, asegurando que se trató de una operación conjunta similar a las llevadas a cabo en Irán en semanas recientes. No hubo confirmación inmediata por parte del Pentágono ni del gobierno israelí. Organizaciones humanitarias alertaron sobre la saturación de hospitales y la falta de suministros médicos básicos para atender a los heridos.

Este episodio ocurre en un Afganistán bajo control talibán desde 2021, donde la población civil sigue pagando un alto costo por la inestabilidad regional y las tensiones globales derivadas de conflictos que involucran a potencias externas. Más de 40 millones de afganos viven en condiciones de extrema precariedad, con un 90% de la población en riesgo de inseguridad alimentaria según la ONU. Incidentes como este recuerdan cómo la ausencia de estructuras estables y la persistencia de confrontaciones armadas continúan afectando directamente a comunidades vulnerables que merecen vivir en paz y con seguridad, lejos de ser escenario de operaciones militares de gran escala.