La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) advirtió que por cada peso que aumenta el precio del diésel, los costos de los fletes se elevan en un 4%. La organización, que agrupa a las principales empresas transportistas del país, señaló que el encarecimiento del combustible —derivado del conflicto en Medio Oriente y el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril— está generando un impacto directo en la cadena de suministro nacional.
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) advirtió que por cada peso que aumenta el precio del diésel, los costos de los fletes se elevan en un 4%. La organización, que agrupa a las principales empresas transportistas del país, señaló que el encarecimiento del combustible —derivado del conflicto en Medio Oriente y el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril— está generando un impacto directo en la cadena de suministro nacional.


La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) advirtió que por cada peso que aumenta el precio del diésel, los costos de los fletes se elevan en un 4%. La organización, que agrupa a las principales empresas transportistas del país, señaló que el encarecimiento del combustible —derivado del conflicto en Medio Oriente y el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril— está generando un impacto directo en la cadena de suministro nacional.
“Cada peso adicional en el diésel representa un incremento del 4% en los costos operativos del autotransporte de carga, lo que tarde o temprano se traslada al precio final de los productos”, explicó el presidente de Canacar, Ricardo Reyes.
La cámara estimó que, de mantenerse el precio actual del diésel, el sector podría enfrentar un sobrecosto anual superior a los 18 mil millones de pesos, afectando especialmente el transporte de alimentos y bienes de primera necesidad.
El autotransporte de carga es el principal medio de distribución de mercancías en México, moviendo más del 80% de los productos que se consumen en el país. Cualquier alza sostenida en el precio del diésel genera un efecto dominó que termina impactando el costo final de los bienes en los anaqueles, con especial afectación a las familias de ingresos medios y bajos. En un escenario de precios internacionales volátiles por el conflicto en Medio Oriente, este tipo de advertencias subrayan la vulnerabilidad de la economía mexicana ante factores externos y la necesidad de una política energética que reduzca la dependencia de importaciones y proteja la competitividad del sector productivo nacional.
