La detención de José Ángel Rivera Zazueta, alias “El Jardinero”, uno de los principales operadores financieros y logísticos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado un vacío de poder que podría derivar en una fuerte disputa interna por el control de la organización.
La detención de José Ángel Rivera Zazueta, alias “El Jardinero”, uno de los principales operadores financieros y logísticos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado un vacío de poder que podría derivar en una fuerte disputa interna por el control de la organización.


La detención de José Ángel Rivera Zazueta, alias “El Jardinero”, uno de los principales operadores financieros y logísticos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado un vacío de poder que podría derivar en una fuerte disputa interna por el control de la organización.
De acuerdo con reportes de inteligencia, tras la caída de “El Mencho” y ahora la de “El Jardinero”, quedarían tres posibles herederos con mayor peso dentro del cártel: un sobrino directo de Nemesio Oseguera, un operador militar con experiencia en Michoacán y un tercer perfil encargado de las finanzas internacionales.
Las autoridades federales y estadounidenses anticipan que esta sucesión podría provocar un repunte de violencia en Jalisco, Michoacán y Colima, mientras los grupos rivales buscan aprovechar la debilidad momentánea del CJNG.
La estructura de los grandes cárteles como el CJNG demuestra una vez más su capacidad de adaptación ante golpes importantes. Sin embargo, la sucesión interna suele derivar en baños de sangre que terminan afectando principalmente a la población civil. Cuando el Estado logra capturas relevantes pero no desmantela completamente las redes financieras y territoriales, el problema de la violencia solo se transforma, no se resuelve. Las familias mexicanas en regiones dominadas por el CJNG merecen una estrategia de seguridad que vaya más allá de detenciones mediáticas y que recupere realmente el control territorial. La fragilidad que hoy muestra uno de los cárteles más poderosos del país debe ser aprovechada con firmeza para debilitar de manera estructural su capacidad operativa, antes de que una nueva generación de líderes consolide su dominio.
