El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desató una ola de violencia en Aguililla, Michoacán, al atacar e incendiar más de 50 vehículos, incluyendo camiones de carga y automóviles particulares, además de oficinas gubernamentales como una sucursal del Banco del Bienestar y una de la Secretaría de Finanzas estatal.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desató una ola de violencia en Aguililla, Michoacán, al atacar e incendiar más de 50 vehículos, incluyendo camiones de carga y automóviles particulares, además de oficinas gubernamentales como una sucursal del Banco del Bienestar y una de la Secretaría de Finanzas estatal.


El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desató una ola de violencia en Aguililla, Michoacán, al atacar e incendiar más de 50 vehículos, incluyendo camiones de carga y automóviles particulares, además de oficinas gubernamentales como una sucursal del Banco del Bienestar y una de la Secretaría de Finanzas estatal. El asalto se extendió a comunidades como El Naranjo de Chila y El Aguaje, dejando a los pobladores resguardados en sus hogares por falta de presencia inmediata de autoridades.
Este episodio ocurrió tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", abatido en un operativo federal en Jalisco el 22 de febrero de 2026. La Guardia Civil y la Fiscalía desplegaron más de 200 agentes con vehículos blindados para retirar escombros y reabrir vías, mientras se reportaron bloqueos similares en al menos 50 municipios michoacanos.
En contexto, esta reacción del CJNG resalta los desafíos persistentes en regiones con fuerte presencia narco, donde la inestabilidad afecta directamente a familias y economías locales. Fortalecer la coordinación federal y estatal podría prevenir tales escaladas, priorizando la seguridad ciudadana sobre enfoques pasivos que han permitido el arraigo de estos grupos.
