El presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Julio Carranza Bolívar, advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente —con bombardeos en Irán, cierres parciales del Estrecho de Ormuz y precios del petróleo por encima de los 100 dólares— reducirá el margen de maniobra del Banco de México para bajar la tasa de interés de referencia en los próximos meses.
El presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Julio Carranza Bolívar, advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente —con bombardeos en Irán, cierres parciales del Estrecho de Ormuz y precios del petróleo por encima de los 100 dólares— reducirá el margen de maniobra del Banco de México para bajar la tasa de interés de referencia en los próximos meses.


El presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Julio Carranza Bolívar, advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente —con bombardeos en Irán, cierres parciales del Estrecho de Ormuz y precios del petróleo por encima de los 100 dólares— reducirá el margen de maniobra del Banco de México para bajar la tasa de interés de referencia en los próximos meses. “El entorno externo se ha complicado de manera significativa. La inflación importada por el encarecimiento del crudo y los riesgos geopolíticos hacen menos probable un ciclo agresivo de recortes”, señaló durante la convención anual de la ABM.
Carranza recordó que Banxico ya había comenzado un ciclo moderado de bajas, pero el nuevo escenario global podría mantener la tasa en niveles restrictivos más tiempo del previsto, con el objetivo de anclar expectativas inflacionarias.
México importa cerca del 60 % de la gasolina que consume, por lo que un petróleo sostenido por encima de 100 dólares genera presión inflacionaria directa en combustibles y transporte, afectando el costo de vida de millones de familias. En un entorno donde la estabilidad de precios es clave para preservar el poder adquisitivo de los hogares de ingresos medios y bajos, el conflicto en Medio Oriente recuerda cómo eventos geopolíticos lejanos pueden limitar las decisiones de política monetaria interna y retrasar el alivio en el costo del crédito para emprendedores y trabajadores.
