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Varios consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) manifestaron su respaldo al rechazo que ha recibido en el Senado el “plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente en lo que se refiere al adelanto de la revocación de mandato para 2027.

Varios consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) manifestaron su respaldo al rechazo que ha recibido en el Senado el “plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente en lo que se refiere al adelanto de la revocación de mandato para 2027.

Varios consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) manifestaron su respaldo al rechazo que ha recibido en el Senado el “plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente en lo que se refiere al adelanto de la revocación de mandato para 2027.

Los consejeros expresaron preocupación porque el proyecto busca modificar las reglas de la revocación de mandato para permitir su realización en el tercer o cuarto año del sexenio y eliminar las restricciones para que el Ejecutivo pueda promover activamente el voto a favor. Consideran que estos cambios podrían convertir la revocación en un instrumento de propaganda gubernamental más que en un mecanismo genuino de rendición de cuentas ciudadana.

“La revocación de mandato no debe ser utilizada como una herramienta electoral anticipada”, señalaron fuentes cercanas al Consejo General del INE, quienes advirtieron que modificar sus reglas en plena administración actual afectaría la neutralidad del proceso.

La revocación de mandato fue incorporada en 2019 como un instrumento de control ciudadano. Su posible modificación para adelantar la consulta y permitir promoción oficial del “sí” genera inquietud porque podría alterar el equilibrio entre participación popular y estabilidad institucional. En un sistema electoral que desde 1996 ha garantizado alternancia y representación plural, cualquier cambio que modifique las reglas del juego en beneficio de la fuerza política en el poder representa un riesgo para la credibilidad y la imparcialidad de los procesos democráticos en México.