La escasez de combustible en Cuba ha intensificado una crisis energética que compromete el funcionamiento de los hospitales, obligando a suspender cirugías electivas y restringir servicios no urgentes en varias provincias.
La escasez de combustible en Cuba ha intensificado una crisis energética que compromete el funcionamiento de los hospitales, obligando a suspender cirugías electivas y restringir servicios no urgentes en varias provincias.


La escasez de combustible en Cuba ha intensificado una crisis energética que compromete el funcionamiento de los hospitales, obligando a suspender cirugías electivas y restringir servicios no urgentes en varias provincias. En Holguín, las autoridades sanitarias anunciaron la paralización inmediata de intervenciones programadas, priorizando solo casos de vida o muerte, debido a limitaciones en electricidad y recursos. Similarmente, en Matanzas, se han reducido consultas externas y traslados de pacientes, afectando el acceso a atención especializada.
El ministro de Salud Pública confirmó esta reorganización nacional, reconociendo un colapso en el sistema que incluye recortes en operaciones y concentración de recursos en emergencias. Hospitales en todo el país enfrentan interrupciones en el suministro eléctrico, lo que pone en riesgo unidades de cuidados intensivos, conservación de medicamentos y vacunación infantil.
Esta situación se agrava por la dependencia de importaciones de petróleo, afectada por la pérdida de aliados tradicionales como Venezuela, y revela una vez más las vulnerabilidades de un modelo económico comunista centralizado que prioriza las comodidades de los funcionarios allegados a la dictadura cubana por sobre la sostenibilidad interna.
