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Elementos de la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional decomisaron más de 2 millones 300 mil litros de combustible robado (huachicol) en el municipio de Altamira, Tamaulipas. El aseguramiento se realizó en un predio utilizado como almacén clandestino, donde se encontraron 48 contenedores de gran capacidad y 12 pipas cargadas.

Elementos de la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional decomisaron más de 2 millones 300 mil litros de combustible robado (huachicol) en el municipio de Altamira, Tamaulipas. El aseguramiento se realizó en un predio utilizado como almacén clandestino, donde se encontraron 48 contenedores de gran capacidad y 12 pipas cargadas.

Elementos de la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional decomisaron más de 2 millones 300 mil litros de combustible robado (huachicol) en el municipio de Altamira, Tamaulipas. El aseguramiento se realizó en un predio utilizado como almacén clandestino, donde se encontraron 48 contenedores de gran capacidad y 12 pipas cargadas.

A pesar de la magnitud del decomiso —uno de los más grandes registrados en los últimos años—, las autoridades no reportaron ninguna detención. El combustible, presuntamente sustraído de ductos de Pemex, tenía un valor estimado en más de 45 millones de pesos en el mercado negro.

La Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación, pero hasta el momento no se ha informado sobre avances en la identificación de los responsables.

Tamaulipas sigue siendo uno de los principales corredores del huachicol en el país, donde el robo de combustible ha generado pérdidas millonarias a Pemex durante años. El hecho de que un decomiso de esta magnitud se realice sin ninguna detención refleja la dificultad que enfrentan las autoridades para desmantelar las redes completas de este delito, que involucran no solo a quienes extraen el combustible, sino también a quienes lo almacenan, transportan y comercializan con protección de estructuras locales. En un estado donde la violencia y la presencia del crimen organizado han sido persistentes, este tipo de operativos, aunque importantes, dejan en evidencia la necesidad de una estrategia más integral que combine inteligencia, coordinación y voluntad política para atacar las redes de corrupción que permiten la continuidad de este negocio ilícito.