El presidente Donald Trump afirmó que la operación “Furia Épica” logró derrocar “un segundo régimen” en Irán, tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei y la instalación de su hijo Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo.
El presidente Donald Trump afirmó que la operación “Furia Épica” logró derrocar “un segundo régimen” en Irán, tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei y la instalación de su hijo Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo.


El presidente Donald Trump afirmó que la operación “Furia Épica” logró derrocar “un segundo régimen” en Irán, tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei y la instalación de su hijo Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo.
Durante una reunión con legisladores republicanos, Trump declaró: “Derrocamos un segundo régimen. Primero fue el de Maduro en Venezuela y ahora el de los ayatolás en Irán. Cambiamos el liderazgo y eso es un gran logro para la seguridad del mundo”.
El mandatario señaló que, aunque Mojtaba Khamenei asumió formalmente el poder, el régimen iraní ha quedado “severamente debilitado” y ya no representa la misma amenaza que antes. Trump insistió en que Estados Unidos no busca una ocupación prolongada, pero mantendrá la presión hasta asegurar que Irán no pueda desarrollar armas nucleares.
La afirmación de Trump refleja su visión de que la presión militar y económica puede forzar cambios de liderazgo en regímenes autoritarios. Irán, al igual que Venezuela, ha sido señalado por Washington como un actor desestabilizador en su región. En un momento en que el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril —afectando directamente el costo de vida de millones de familias hispanas—, cualquier modificación en el liderazgo iraní podría tener repercusiones en la estabilidad energética global. Sin embargo, la historia reciente muestra que los cambios de liderazgo en sistemas teocráticos o autoritarios no siempre garantizan una apertura democrática, sino que en ocasiones solo reconfiguran las mismas estructuras de poder.
