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La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) comenzó a colocar lonas visibles en gasolineras que venden la gasolina Magna por encima de los 24 pesos por litro, siguiendo instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) comenzó a colocar lonas visibles en gasolineras que venden la gasolina Magna por encima de los 24 pesos por litro, siguiendo instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) comenzó a colocar lonas visibles en gasolineras que venden la gasolina Magna por encima de los 24 pesos por litro, siguiendo instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La medida, que ya se aplica en varios estados del país, incluye leyendas como “No cargues aquí” o “Se vuelan la barda con los precios”, con el objetivo de informar a los consumidores y presionar a las estaciones que, según el gobierno, incumplen el acuerdo voluntario para mantener el precio tope. La Profeco informó que, en los primeros operativos, se visitaron 15 estaciones y se colocaron lonas en 10 de ellas por exceder el límite acordado en la gasolina regular y en algunos casos del diésel.

Sheinbaum ha insistido en que, gracias al subsidio gubernamental, la gasolina no debe superar los 24 pesos, y que cualquier cobro superior representa un abuso contra las familias mexicanas.

El precio de los combustibles es un factor sensible para la economía familiar y la competitividad de las empresas en México. El gobierno ha mantenido un subsidio importante para intentar contener los precios ante la volatilidad internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, la estrategia de exhibir públicamente a las gasolineras que cobran por encima del tope genera cuestionamientos sobre si se trata de una medida efectiva de protección al consumidor o de una forma de presión selectiva que ignora las condiciones reales de operación del sector, como costos logísticos, impuestos y márgenes de ganancia. En última instancia, los precios de la gasolina dependen de factores globales y de la eficiencia del mercado; soluciones que prioricen la transparencia y la competencia sana suelen ser más duraderas que acciones de señalamiento público que pueden generar distorsiones en el sector.