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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adjudicó de manera directa la adquisición de cinco arcos metálicos decorativos para la zona arqueológica de Teotihuacán por un monto de 30 millones de pesos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adjudicó de manera directa la adquisición de cinco arcos metálicos decorativos para la zona arqueológica de Teotihuacán por un monto de 30 millones de pesos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adjudicó de manera directa la adquisición de cinco arcos metálicos decorativos para la zona arqueológica de Teotihuacán por un monto de 30 millones de pesos.

Los arcos, de gran tamaño y diseño moderno, fueron instalados en las principales entradas del sitio patrimonial como parte de un “proyecto de mejoramiento visual”. Cada estructura tuvo un costo aproximado de 6 millones de pesos. La operación se realizó sin licitación pública, argumentando “urgencia” por la próxima temporada turística.

La compra ocurre semanas después del tiroteo registrado en las inmediaciones de la Pirámide del Sol, que dejó tres muertos y generó una fuerte caída en la visita turística extranjera.

Teotihuacán es uno de los tesoros arqueológicos más importantes de México y una fuente significativa de ingresos turísticos. Sin embargo, destinar 30 millones de pesos a cinco arcos metálicos en un momento en que la zona enfrenta problemas reales de inseguridad, mantenimiento y caída de visitantes extranjeros, refleja una distorsión de prioridades. Cuando el crimen organizado actúa con relativa impunidad en los alrededores de un patrimonio de la humanidad, el gasto en elementos ornamentales contrasta fuertemente con las necesidades urgentes de seguridad y conservación. Los mexicanos esperan que los recursos públicos se destinen a proteger realmente el patrimonio cultural y la vida de quienes trabajan y visitan estos sitios, en lugar de proyectos de imagen que no resuelven los problemas de fondo.