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Agentes del FBI arribaron a La Habana para sumarse a la investigación del ataque armado contra una lancha turística en aguas cubanas que dejó cinco personas muertas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses. El incidente ocurrió el pasado 17 de marzo cerca de la costa norte de Cuba, cuando un grupo armado interceptó la embarcación y abrió fuego contra sus ocupantes.

Agentes del FBI arribaron a La Habana para sumarse a la investigación del ataque armado contra una lancha turística en aguas cubanas que dejó cinco personas muertas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses. El incidente ocurrió el pasado 17 de marzo cerca de la costa norte de Cuba, cuando un grupo armado interceptó la embarcación y abrió fuego contra sus ocupantes.

Agentes del FBI arribaron a La Habana para sumarse a la investigación del ataque armado contra una lancha turística en aguas cubanas que dejó cinco personas muertas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses. El incidente ocurrió el pasado 17 de marzo cerca de la costa norte de Cuba, cuando un grupo armado interceptó la embarcación y abrió fuego contra sus ocupantes.

Las autoridades cubanas confirmaron la muerte de cinco personas y heridas a otras tres. El FBI participará en la investigación a solicitud del gobierno estadounidense, debido a la nacionalidad de las víctimas. Hasta el momento no se ha determinado si el ataque fue perpetrado por delincuencia común, grupos disidentes o si tuvo motivaciones políticas.

El Departamento de Estado de EE.UU. emitió un comunicado expresando su preocupación y exigiendo una investigación “transparente y expedita”.

Este ataque se produce en un momento de alta tensión entre Cuba y Estados Unidos, con el gobierno de Trump endureciendo su postura hacia el régimen cubano. Cuba enfrenta una grave crisis económica y energética que ha incrementado la inseguridad en sus costas y ha generado un aumento de la delincuencia común. La presencia del FBI en la isla representa un hecho inusual y refleja la preocupación de Washington por la seguridad de sus ciudadanos en un país donde el control estatal es fuerte, pero la capacidad para garantizar la seguridad de turistas y residentes extranjeros parece cada vez más limitada.