logo.png
logo.png

El colectivo “Guerreros Buscadores de Jalisco”, uno de los más activos en la búsqueda de personas desaparecidas en el estado, anunció su división formal. Un sector importante de sus integrantes, encabezado por figuras reconocidas dentro del movimiento, decidió separarse para formar un nuevo grupo denominado “Desaparecidos sin Justicia”.

El colectivo “Guerreros Buscadores de Jalisco”, uno de los más activos en la búsqueda de personas desaparecidas en el estado, anunció su división formal. Un sector importante de sus integrantes, encabezado por figuras reconocidas dentro del movimiento, decidió separarse para formar un nuevo grupo denominado “Desaparecidos sin Justicia”.

El colectivo “Guerreros Buscadores de Jalisco”, uno de los más activos en la búsqueda de personas desaparecidas en el estado, anunció su división formal. Un sector importante de sus integrantes, encabezado por figuras reconocidas dentro del movimiento, decidió separarse para formar un nuevo grupo denominado “Desaparecidos sin Justicia”.

Los fundadores del nuevo colectivo señalaron que la ruptura se debe a “diferencias irreconciliables” en la estrategia de búsqueda y en la relación con las autoridades. Criticaron lo que consideran una excesiva cercanía de la dirigencia anterior con algunas instancias gubernamentales, lo que, según ellos, ha restado independencia y contundencia a las exigencias de justicia.

“Ya no queremos que nos usen para legitimar simulaciones. Queremos verdad y justicia real, sin componendas políticas”, declararon representantes del nuevo grupo.

La división de uno de los colectivos más visibles en Jalisco refleja la profunda frustración de las familias de desaparecidos ante la lentitud y opacidad de las investigaciones oficiales. Jalisco sigue siendo uno de los estados con mayor número de fosas clandestinas y personas desaparecidas en el país. Cuando los colectivos que han cargado con la búsqueda durante años se fracturan, suele ser síntoma de agotamiento, desconfianza en las instituciones y la percepción de que el dolor de las familias está siendo utilizado con fines políticos. Esta ruptura subraya la urgente necesidad de una estrategia nacional seria, transparente y efectiva que priorice la verdad y la justicia por encima de cualquier agenda partidista.