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Colectivos de búsqueda de personas desaparecidas y organizaciones de derechos humanos denunciaron que, en los primeros 100 días de gobierno de Claudia Sheinbaum, se han registrado más de 50 mil personas desaparecidas en México, lo que equivale a un promedio de 91 desapariciones por día.

Colectivos de búsqueda de personas desaparecidas y organizaciones de derechos humanos denunciaron que, en los primeros 100 días de gobierno de Claudia Sheinbaum, se han registrado más de 50 mil personas desaparecidas en México, lo que equivale a un promedio de 91 desapariciones por día.

Colectivos de búsqueda de personas desaparecidas y organizaciones de derechos humanos denunciaron que, en los primeros 100 días de gobierno de Claudia Sheinbaum, se han registrado más de 50 mil personas desaparecidas en México, lo que equivale a un promedio de 91 desapariciones por día.

La cifra fue dada a conocer por el Observatorio Nacional de Desapariciones y el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, quienes señalaron que el ritmo de desapariciones no solo se ha mantenido, sino que ha aumentado en comparación con los últimos meses del sexenio anterior. Los estados con mayor incidencia continúan siendo Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Tamaulipas y Veracruz.

Los colectivos exigieron al gobierno federal una respuesta inmediata y efectiva, así como la reactivación del mecanismo de emergencia nacional para la búsqueda de personas desaparecidas.

México enfrenta una de las crisis de desapariciones más graves del mundo contemporáneo. Con más de 130 mil personas desaparecidas acumuladas desde 1964 según el Registro Nacional, el hecho de que en solo 100 días de la nueva administración se superen las 50 mil desapariciones revela la magnitud y la persistencia del problema. Esta realidad afecta directamente a miles de familias mexicanas que viven en la angustia diaria de no saber el paradero de sus seres queridos. La continuidad de esta tragedia humanitaria, sin una estrategia clara y efectiva por parte del Estado, erosiona profundamente la confianza en las instituciones y evidencia la urgencia de asumir la crisis con la seriedad y la prioridad que merece, por encima de cualquier consideración política.