Patricia Avendaño, consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), advirtió que la reforma electoral conocida como “plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum conlleva el riesgo de que personas sin la experiencia ni la formación técnica necesaria sean elegidas como consejeros electorales.
Patricia Avendaño, consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), advirtió que la reforma electoral conocida como “plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum conlleva el riesgo de que personas sin la experiencia ni la formación técnica necesaria sean elegidas como consejeros electorales.


Patricia Avendaño, consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), advirtió que la reforma electoral conocida como “plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum conlleva el riesgo de que personas sin la experiencia ni la formación técnica necesaria sean elegidas como consejeros electorales.
Durante su participación en un foro sobre democracia y elecciones, Avendaño señaló que los cambios propuestos en los mecanismos de selección de consejeros podrían priorizar criterios políticos o de afinidad partidista sobre los méritos profesionales y la independencia requerida para integrar el árbitro electoral.
“Existe un riesgo real de que lleguen perfiles sin la trayectoria ni la preparación técnica adecuada. Eso debilitaría la imparcialidad y la credibilidad del Instituto”, expresó la consejera.
La declaración se produce en medio del debate sobre el “plan B”, que busca modificar diversas disposiciones de la ley electoral a través de reformas secundarias.
El Instituto Nacional Electoral ha sido, desde su creación, uno de los pilares de la transición democrática mexicana. Su credibilidad se ha construido sobre la profesionalización y la independencia de sus consejeros. Cualquier reforma que reduzca los requisitos de experiencia y preparación técnica para ocupar estos cargos podría comprometer la imparcialidad del árbitro electoral, especialmente en un momento en que se avecinan procesos electorales importantes. En un sistema donde la confianza ciudadana en las instituciones es frágil, garantizar que los órganos electorales estén integrados por perfiles altamente calificados resulta esencial para preservar la legitimidad de los procesos democráticos y evitar que la competencia política se vea distorsionada por sesgos institucionales.
