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El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que la impunidad y la polarización política son los principales obstáculos para avanzar en la búsqueda de las más de 130 mil personas desaparecidas en México.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que la impunidad y la polarización política son los principales obstáculos para avanzar en la búsqueda de las más de 130 mil personas desaparecidas en México.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que la impunidad y la polarización política son los principales obstáculos para avanzar en la búsqueda de las más de 130 mil personas desaparecidas en México.

Durante su intervención en el Senado de la República, Türk señaló que “la falta de investigaciones serias, la colusión entre autoridades y grupos criminales en varias regiones, y la tendencia a politizar la tragedia han impedido que las familias obtengan verdad y justicia”.

El funcionario internacional urgió al gobierno mexicano a fortalecer los mecanismos de búsqueda, garantizar la independencia de las fiscalías y evitar que el tema se utilice como arma política entre partidos.

“La desaparición forzada es una herida abierta que no puede seguir siendo minimizada ni convertida en disputa partidista”, enfatizó.

México registra una de las crisis de desapariciones más graves del mundo contemporáneo. Cuando el propio Alto Comisionado de la ONU señala que la impunidad y la polarización son los principales frenos para la justicia, se trata de una alerta seria que trasciende cualquier color político. Miles de familias mexicanas continúan buscando a sus seres queridos sin respuestas claras, mientras el Estado muestra limitaciones estructurales para investigar, localizar y sancionar a los responsables. La búsqueda de personas desaparecidas no es un tema de izquierda o derecha: es una obligación humanitaria del Estado mexicano. Solo con voluntad real de investigar sin cortapisas, independencia de las instituciones y un enfoque que priorice a las víctimas por encima de cualquier cálculo político se podrá comenzar a sanar esta profunda herida nacional.