Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra una importante planta de destilación de petróleo en Kuwait la madrugada de este jueves 19 de marzo de 2026. Según reportes preliminares, al menos dos misiles impactaron en las instalaciones de la refinería Al-Zour, una de las más grandes del país y clave para el procesamiento de crudo kuwaití.
Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra una importante planta de destilación de petróleo en Kuwait la madrugada de este jueves 19 de marzo de 2026. Según reportes preliminares, al menos dos misiles impactaron en las instalaciones de la refinería Al-Zour, una de las más grandes del país y clave para el procesamiento de crudo kuwaití.


Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra una importante planta de destilación de petróleo en Kuwait la madrugada de este jueves 19 de marzo de 2026. Según reportes preliminares, al menos dos misiles impactaron en las instalaciones de la refinería Al-Zour, una de las más grandes del país y clave para el procesamiento de crudo kuwaití.
El ataque causó un incendio de grandes proporciones y daños significativos en las unidades de destilación, aunque las autoridades kuwaitíes reportaron que el fuego ya está siendo controlado. No se han confirmado víctimas mortales hasta el momento, pero sí varios heridos por la explosión y la inhalación de humo.
Kuwait condenó el ataque como “un acto de agresión injustificada” y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Israel y Estados Unidos calificaron el incidente como una escalada peligrosa del régimen iraní en respuesta a la operación “Furia Épica”.
Kuwait es uno de los principales productores de petróleo del Golfo Pérsico y sus instalaciones energéticas son consideradas estratégicas para la estabilidad del suministro global. Cualquier interrupción en su capacidad de refinación tiene un impacto directo en los precios internacionales del crudo, que ya superan los 100 dólares por barril. Este ataque confirma la estrategia iraní de golpear objetivos energéticos en países aliados de Estados Unidos, con el objetivo de generar presión económica y desestabilizar la región. En un mundo interconectado, hechos como este afectan directamente el costo de la energía y el transporte en México y otros países hispanos, recordando los haltos costos que pagan las sociedades cuando regímenes autoritarios deciden usar el terrorismo energético como arma geopolítica.
