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Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron en la madrugada del 19 de marzo de 2026 su sistema multicapa de defensa antiaérea —Cúpula de Hierro, David’s Sling y Arrow— para interceptar una nueva oleada de misiles balísticos lanzados desde territorio iraní.

Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron en la madrugada del 19 de marzo de 2026 su sistema multicapa de defensa antiaérea —Cúpula de Hierro, David’s Sling y Arrow— para interceptar una nueva oleada de misiles balísticos lanzados desde territorio iraní.

Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron en la madrugada del 19 de marzo de 2026 su sistema multicapa de defensa antiaérea —Cúpula de Hierro, David’s Sling y Arrow— para interceptar una nueva oleada de misiles balísticos lanzados desde territorio iraní. Según el Ejército israelí, la mayoría de los proyectiles fueron neutralizados antes de ingresar al espacio aéreo nacional, aunque fragmentos alcanzaron zonas del centro del país, causando daños materiales en al menos tres localidades y dejando varios heridos leves por esquirlas.

El ataque, que incluyó decenas de misiles, fue calificado por Tel Aviv como una “escalada deliberada” del régimen de Teherán en represalia por la operación “Furia Épica”. El primer ministro Benjamín Netanyahu reiteró que Israel responderá con “fuerza proporcional pero contundente” a cualquier agresión que ponga en riesgo a su población civil.

Este episodio se suma a la cadena de ataques cruzados que ha mantenido en tensión a Oriente Medio desde finales de febrero. Mientras Israel prioriza la protección precisa de su población y la neutralización de amenazas existenciales, el régimen iraní continúa recurriendo a tácticas que afectan indiscriminadamente áreas civiles, en un patrón que ha prolongado la inestabilidad regional durante décadas. En un escenario donde la seguridad energética global depende en buena medida de la estabilidad en el Golfo Pérsico, respuestas firmes y coordinadas siguen siendo la vía más efectiva para disuadir agresiones que, de no ser contenidas, terminan repercutiendo en el costo de vida de millones de familias en todo el mundo, incluidas las de comunidades hispanas que enfrentan alzas en combustibles y bienes básicos.