El activista Julián LeBarón denunció que un grupo de sicarios irrumpió en su domicilio ubicado en la comunidad de LeBarón, Chihuahua, en la madrugada de este jueves. Según su testimonio, los hombres armados ingresaron a la vivienda, revisaron habitaciones y dejaron mensajes de advertencia antes de retirarse, sin causar lesiones físicas.
El activista Julián LeBarón denunció que un grupo de sicarios irrumpió en su domicilio ubicado en la comunidad de LeBarón, Chihuahua, en la madrugada de este jueves. Según su testimonio, los hombres armados ingresaron a la vivienda, revisaron habitaciones y dejaron mensajes de advertencia antes de retirarse, sin causar lesiones físicas.


El activista Julián LeBarón denunció que un grupo de sicarios irrumpió en su domicilio ubicado en la comunidad de LeBarón, Chihuahua, en la madrugada de este jueves. Según su testimonio, los hombres armados ingresaron a la vivienda, revisaron habitaciones y dejaron mensajes de advertencia antes de retirarse, sin causar lesiones físicas.
LeBarón, quien ha sido una de las voces más críticas contra el crimen organizado y la impunidad en la región, señaló que el hecho se produjo días después de recibir amenazas directas por sus denuncias sobre la presencia y control territorial de grupos criminales en la zona serrana de Chihuahua.
“Entraron a mi casa para recordarme que saben dónde vivo. Esto es intimidación pura”, declaró el activista, quien exigió a las autoridades federales y estatales una investigación inmediata y medidas de protección efectivas para su familia.
La familia LeBarón ha sido víctima recurrente de la violencia del crimen organizado en Chihuahua desde hace más de una década. Este nuevo acto de intimidación se suma a una larga lista de agresiones contra activistas y defensores de derechos humanos que se atreven a denunciar públicamente al narco y la corrupción que lo protege. En regiones donde el Estado ha cedido terreno al crimen organizado, este tipo de acciones buscan silenciar voces incómodas y demuestran la fragilidad de la seguridad para quienes exigen justicia y el fin de la impunidad. La protección efectiva de activistas como Julián LeBarón no es solo un deber legal del Estado, sino una prueba de su voluntad real de defender a los ciudadanos frente al poder de los cárteles.
