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La Fiscalía General de la República (FGR) cerró la línea de investigación contra “El Clan” —grupo criminal que opera en la zona— y contra elementos de la Secretaría de Marina involucrados en la seguridad del Tramo 1 del Corredor Interoceánico, tras el trágico accidente que cobró la vida de varios trabajadores.

La Fiscalía General de la República (FGR) cerró la línea de investigación contra “El Clan” —grupo criminal que opera en la zona— y contra elementos de la Secretaría de Marina involucrados en la seguridad del Tramo 1 del Corredor Interoceánico, tras el trágico accidente que cobró la vida de varios trabajadores.

La Fiscalía General de la República (FGR) cerró la línea de investigación contra “El Clan” —grupo criminal que opera en la zona— y contra elementos de la Secretaría de Marina involucrados en la seguridad del Tramo 1 del Corredor Interoceánico, tras el trágico accidente que cobró la vida de varios trabajadores.

Según el dictamen oficial, no se encontraron elementos suficientes para acreditar responsabilidad penal por omisión o colusión en el caso. En cambio, la FGR anunció que ahora se enfocará en los maquinistas, operadores y personal técnico de mantenimiento, a quienes señala como posibles responsables de fallas operativas y de seguridad que habrían provocado el descarrilamiento.

La decisión ha generado indignación entre familiares de las víctimas y organizaciones civiles, quienes consideran que se busca “culpar a los de abajo” mientras se protege a estructuras de poder y grupos con influencia en la región.

La tragedia del Corredor Interoceánico se suma a una serie de accidentes en megaproyectos de infraestructura donde las fallas de seguridad y mantenimiento han cobrado vidas. La decisión de la Fiscalía de exculpar a “El Clan” y a la Marina, mientras dirige la investigación hacia los operadores de menor jerarquía, refuerza la percepción de que en México la justicia tiende a ser selectiva cuando se trata de actores con poder político o económico. En un país donde la impunidad sigue siendo estructural, este tipo de resoluciones erosionan aún más la confianza ciudadana en las instituciones y dejan a las familias de las víctimas sin respuestas claras ni justicia integral.