La senadora de Morena, Mariela Gutiérrez Escalante, reconoció que durante su gestión como presidenta municipal de Tecámac (Estado de México) se ejecutaron más de 2 mil 500 animales en el Centro de Bienestar Animal del municipio.
La senadora de Morena, Mariela Gutiérrez Escalante, reconoció que durante su gestión como presidenta municipal de Tecámac (Estado de México) se ejecutaron más de 2 mil 500 animales en el Centro de Bienestar Animal del municipio.


La senadora de Morena, Mariela Gutiérrez Escalante, reconoció que durante su gestión como presidenta municipal de Tecámac (Estado de México) se ejecutaron más de 2 mil 500 animales en el Centro de Bienestar Animal del municipio.
En un video difundido por la activista Zyanya Polastri, Gutiérrez admitió la cifra y justificó las acciones argumentando que se realizaron “conforme a la norma vigente” y que la mayoría de los animales se encontraban en condiciones deplorables, enfermos o representaban un riesgo sanitario. Algunas activistas han señalado que la cifra real podría superar los 10 mil ejemplares.
La senadora, quien actualmente ocupa un escaño en el Senado, defendió que las eutanasias se aplicaron bajo protocolos legales y que, en paralelo, se realizaron más de 50 mil esterilizaciones y miles de adopciones.
El manejo de la población canina callejera representa un desafío complejo en muchos municipios del país, donde el abandono, la falta de esterilización masiva y las limitaciones presupuestales generan problemas de salud pública y bienestar animal. Sin embargo, la ejecución masiva de más de 2 mil 500 animales durante una administración municipal genera una profunda indignación entre sectores de la sociedad que esperan soluciones éticas, responsables y prioritariamente preventivas, como campañas intensivas de esterilización, educación y adopción. En un país donde la protección a los animales ha ganado mayor conciencia ciudadana, este tipo de reconocimientos plantean la necesidad de que las autoridades locales prioricen políticas públicas que respeten la vida animal y eviten prácticas que, aunque legales, resultan moralmente cuestionables para una parte importante de la población.
