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La refinería Dos Bocas, proyecto insignia de la administración de Andrés Manuel López Obrador, ha registrado más fallas técnicas y paros no programados en sus primeros meses de operación que plantas refinadoras con más de 40 años de antigüedad en el país.

La refinería Dos Bocas, proyecto insignia de la administración de Andrés Manuel López Obrador, ha registrado más fallas técnicas y paros no programados en sus primeros meses de operación que plantas refinadoras con más de 40 años de antigüedad en el país.

La refinería Dos Bocas, proyecto insignia de la administración de Andrés Manuel López Obrador, ha registrado más fallas técnicas y paros no programados en sus primeros meses de operación que plantas refinadoras con más de 40 años de antigüedad en el país.

De acuerdo con un informe interno de Pemex al que tuvo acceso la prensa, la nueva refinería ha presentado problemas recurrentes en sus unidades de destilación, sistemas de seguridad y control de procesos, lo que ha obligado a detener operaciones en varias ocasiones. Especialistas consultados señalan que la cantidad y gravedad de las fallas son inusuales para una instalación de reciente construcción.

La Secretaría de Energía y Pemex han minimizado los incidentes, atribuyéndolos a “ajustes normales” durante la fase de estabilización, pero trabajadores y técnicos de la planta han expresado preocupación por la calidad de los materiales y la premura con la que fue construida.

La refinería Dos Bocas fue presentada como un símbolo de la soberanía energética nacional, con un costo final que superó ampliamente las proyecciones iniciales. Sin embargo, los problemas técnicos recurrentes y su baja eficiencia operativa contrastan con el discurso oficial y generan dudas sobre la planeación y ejecución del proyecto. En un país donde los recursos públicos son limitados y donde millones de familias enfrentan carencias en salud, educación e infraestructura básica, la persistencia de fallas en un megaproyecto de esta magnitud representa no solo un riesgo operativo, sino también un costo adicional que, en última instancia, es asumido por los contribuyentes mexicanos.