A pesar de los titulares insistentes que desde 2021 han anunciado el supuesto ocaso del movimiento MAGA, los datos más recientes muestran que conserva una fuerza considerable dentro del Partido Republicano.
A pesar de los titulares insistentes que desde 2021 han anunciado el supuesto ocaso del movimiento MAGA, los datos más recientes muestran que conserva una fuerza considerable dentro del Partido Republicano.


A pesar de los titulares insistentes que desde 2021 han anunciado el supuesto ocaso del movimiento MAGA, los datos más recientes muestran que conserva una fuerza considerable dentro del Partido Republicano. Encuestas nacionales de marzo de 2026 indican que el 42 % de los votantes republicanos se identifica abiertamente como “MAGA”, un porcentaje superior al 38 % registrado en 2024 y cercano al pico de 45 % de 2020 (Pew Research Center y Rasmussen Reports). En las primarias y caucus de 2026, candidatos alineados con Donald Trump han obtenido en promedio más del 70 % del voto republicano, superando en varios estados los resultados de 2016.
El argumento del declive suele apoyarse en la salida de figuras moderadas y en derrotas puntuales de algunos candidatos en ciclos intermedios. Sin embargo, el núcleo del movimiento no solo se mantiene, sino que ha consolidado su predominio en estados clave como Texas, Florida y Arizona, donde representa entre el 55 % y el 65 % del electorado republicano.
El movimiento MAGA ha demostrado una capacidad de resistencia poco común en la política estadounidense contemporánea. Mientras algunos analistas insisten en su debilitamiento, los números y la movilización de base indican que sigue siendo la corriente mayoritaria dentro del Partido Republicano. En un país donde la polarización se mantiene elevada y millones de votantes priorizan temas como soberanía fronteriza, economía productiva y rechazo a agendas identitarias, anunciar su extinción resulta, cuando menos, prematuro.
