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Un misil balístico lanzado desde Irán impactó directamente en una zona urbana del centro de Israel la madrugada del 19 de marzo de 2026, dejando un saldo preliminar de más de 30 heridos, entre ellos varios niños.

Un misil balístico lanzado desde Irán impactó directamente en una zona urbana del centro de Israel la madrugada del 19 de marzo de 2026, dejando un saldo preliminar de más de 30 heridos, entre ellos varios niños.

Un misil balístico lanzado desde Irán impactó directamente en una zona urbana del centro de Israel la madrugada del 19 de marzo de 2026, dejando un saldo preliminar de más de 30 heridos, entre ellos varios niños. El proyectil cayó en las inmediaciones de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, dañando edificios residenciales y vehículos. Las defensas antiaéreas israelíes interceptaron la mayoría de los misiles de la andanada, pero fragmentos y el impacto directo causaron lesiones por esquirlas y traumatismos. Equipos de rescate trabajan en la zona para evaluar posibles víctimas atrapadas bajo escombros.

El Ejército israelí confirmó que se trató de una represalia iraní por la operación “Furia Épica”, y señaló que el misil llevaba ojivas convencionales. El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó el ataque como “un acto de terrorismo deliberado contra civiles” y anunció que la respuesta será “proporcional pero decisiva”.

Este nuevo episodio se suma a la cadena de ataques cruzados que ha mantenido en tensión a Oriente Medio desde finales de febrero. Mientras Israel prioriza la protección de su población civil con sistemas de defensa de alta precisión, el régimen iraní recurre a tácticas que afectan indiscriminadamente zonas pobladas, incluyendo a niños. En un conflicto donde la escalada pone en riesgo la estabilidad energética global —con el petróleo superando los 100 dólares por barril—, la persistencia de agresiones contra civiles subraya los costos humanos de regímenes que anteponen la confrontación ideológica al bienestar de su propia gente y de la región entera.