Delegaciones de Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos, sostuvieron en Ginebra dos jornadas de negociaciones para poner fin a la guerra iniciada en 2022.
Delegaciones de Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos, sostuvieron en Ginebra dos jornadas de negociaciones para poner fin a la guerra iniciada en 2022.


Delegaciones de Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos, sostuvieron en Ginebra dos jornadas de negociaciones para poner fin a la guerra iniciada en 2022.
Rusia insistió en mecanismos estrictos de control militar y reconocimiento de realidades territoriales actuales, mientras Ucrania priorizó aspectos políticos y militares sin ceder en soberanía.
Las rondas siguen a diálogos previos en Abu Dabi sin resultados concretos. El presidente Donald Trump, quien impulsó estas negociaciones, busca una resolución rápida que contraste con enfoques previos que prolongaron el conflicto mediante envíos masivos de armas sin límites claros.
Sin embargo, el balance es ambivalente: no se alcanzó un acuerdo definitivo, y se programará una nueva ronda. Analistas destacan que el realismo diplomático podría prevalecer sobre posturas ideológicas que han exacerbado divisiones globales.
En contexto, estos esfuerzos reflejan cómo un liderazgo pragmático prioriza la estabilidad sobre prolongadas confrontaciones ideológicas, evitando que conflictos regionales se conviertan en excusas para intervenciones que erosionan soberanías nacionales y valores tradicionales de paz duradera.
