logo.png
logo.png

El coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la Cámara de Diputados, Alejandro Barroso Chávez, afirmó que su bancada no teme a la posibilidad de una revocación de mandato anticipada para la presidenta Claudia Sheinbaum, incluida en el llamado “plan B” de la reforma electoral impulsada por Morena.

El coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la Cámara de Diputados, Alejandro Barroso Chávez, afirmó que su bancada no teme a la posibilidad de una revocación de mandato anticipada para la presidenta Claudia Sheinbaum, incluida en el llamado “plan B” de la reforma electoral impulsada por Morena.

El coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la Cámara de Diputados, Alejandro Barroso Chávez, afirmó que su bancada no teme a la posibilidad de una revocación de mandato anticipada para la presidenta Claudia Sheinbaum, incluida en el llamado “plan B” de la reforma electoral impulsada por Morena. “No hay que tenerle miedo a la revocación de mandato. Si el pueblo decide, que decida”, declaró Barroso en entrevista con medios locales, aunque aclaró que el PVEM mantiene reservas sobre el adelanto de la consulta y la eliminación de restricciones para que el Ejecutivo promueva el voto a favor durante el proceso.

La postura del PVEM llega después de que el partido rechazara la reforma constitucional original y cuestionara aspectos del “plan B” que podrían concentrar ventajas políticas para Morena en las elecciones intermedias de 2027. Barroso insistió en que cualquier cambio debe garantizar piso parejo y no alterar el equilibrio de fuerzas en el Congreso.

La revocación de mandato, incorporada en 2019, se diseñó como mecanismo de rendición de cuentas ciudadana, con consulta obligatoria en el cuarto año del sexenio. Adelantarla al tercero o cuarto año y permitir promoción oficial del “sí” podría convertirla en una herramienta de movilización electoral más que de control democrático. En un sistema con más de 100 millones de electores registrados (INE), propuestas que empalmen procesos clave invitan a ponderar si fortalecen la participación genuina o facilitan ventajas institucionales que podrían erosionar el equilibrio plural consolidado desde 1996.