Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó la mañana del 17 de marzo de 2026 que se registró un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, derivado de una fuga en un ducto submarino de la plataforma Akal-C, ubicada en la Sonda de Campeche.
Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó la mañana del 17 de marzo de 2026 que se registró un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, derivado de una fuga en un ducto submarino de la plataforma Akal-C, ubicada en la Sonda de Campeche.


Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó la mañana del 17 de marzo de 2026 que se registró un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, derivado de una fuga en un ducto submarino de la plataforma Akal-C, ubicada en la Sonda de Campeche. La empresa detalló que el incidente ocurrió durante maniobras de mantenimiento y que ya se activaron los protocolos de contención y limpieza. Según el reporte oficial, el volumen estimado es de aproximadamente 1,200 barriles de crudo, aunque la cifra final será determinada tras la evaluación completa.
La Secretaría de Marina y la Comisión Nacional de Hidrocarburos desplegaron personal y equipo especializado para mitigar el impacto ambiental. Hasta el momento no se reportan afectaciones graves a la fauna marina ni a las costas cercanas, pero pescadores de la región han expresado preocupación por el posible daño a sus zonas de trabajo.
El Golfo de México ha registrado más de 50 incidentes de derrames significativos desde 2010, según datos de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), muchos de ellos vinculados a infraestructura antigua y a la falta de inversión sostenida en mantenimiento. En un país donde la actividad petrolera representa cerca del 5% del PIB y sostiene miles de empleos directos e indirectos en comunidades costeras, estos episodios recuerdan la importancia de contar con una paraestatal eficiente y moderna que priorice la seguridad operativa y la protección ambiental, en lugar de depender de estructuras que han acumulado rezagos durante décadas.
