Una reclusa transgénero identificada como “Demi Minor” (biológicamente hombre), fue trasladada a una prisión de mujeres en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde dejó embarazadas a dos de sus compañeras de celda.
Una reclusa transgénero identificada como “Demi Minor” (biológicamente hombre), fue trasladada a una prisión de mujeres en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde dejó embarazadas a dos de sus compañeras de celda.


Una reclusa transgénero identificada como “Demi Minor” (biológicamente hombre), fue trasladada a una prisión de mujeres en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde dejó embarazadas a dos de sus compañeras de celda.
El caso ocurrió en el Edna Mahan Correctional Facility para mujeres. Según denuncias de las familias de las internas y reportes locales, “Demi Minor” fue reubicada en el área femenil bajo políticas de “identidad de género”. Poco tiempo después, dos reclusas confirmaron su embarazo, lo que generó un escándalo nacional en Estados Unidos.
Las víctimas y sus abogados han exigido la inmediata separación y revisión de las políticas que permiten el ingreso de hombres biológicos a cárceles femeninas.
Las cárceles de mujeres existen precisamente para proteger a las internas de posibles agresiones sexuales por parte de hombres. Cuando se prioriza la autopercepción de género sobre la realidad biológica, se genera un riesgo evidente para la integridad física y la dignidad de las mujeres privadas de su libertad, quienes ya se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad. Este caso, ocurrido en Nueva Jersey, no es aislado y forma parte de un debate más amplio en Estados Unidos y otros países sobre las políticas de “inclusión” que, en nombre de la diversidad, terminan exponiendo a las mujeres a situaciones de alto riesgo. La protección de las reclusas debe ser prioridad absoluta; su seguridad no puede subordinarse a interpretaciones ideológicas que ignoran las diferencias biológicas y la realidad de la violencia en los centros penitenciarios. Las cárceles femeninas deben permanecer como espacios exclusivamente para mujeres biológicas, garantizando así su derecho a cumplir su sentencia en condiciones de seguridad y dignidad.
