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El Kremlin admitió por primera vez de manera explícita que está suministrando material militar a Irán durante el actual conflicto con Estados Unidos e Israel.

El Kremlin admitió por primera vez de manera explícita que está suministrando material militar a Irán durante el actual conflicto con Estados Unidos e Israel.

El Kremlin admitió por primera vez de manera explícita que está suministrando material militar a Irán durante el actual conflicto con Estados Unidos e Israel. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitry Peskov, declaró que “Rusia mantiene una relación estratégica con Irán que incluye cooperación en el ámbito de la defensa”, y confirmó que se han entregado sistemas de defensa aérea, drones y componentes para misiles balísticos.

Peskov justificó el apoyo argumentando que Irán es un “socio clave” en la lucha contra lo que llamó “hegemonía occidental” y que Rusia tiene derecho a fortalecer sus alianzas frente a las “agresiones” de Washington y Tel Aviv.

Esta admisión se produce mientras la operación “Furia Épica” continúa degradando las capacidades militares iraníes y el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares por barril.

La alianza militar entre Rusia e Irán se ha consolidado en los últimos años, con intercambios tecnológicos que han permitido a Moscú sostener su campaña en Ucrania y a Teherán fortalecer su programa de drones y misiles. En un escenario donde ambos regímenes enfrentan aislamiento internacional y dependen mutuamente para contrarrestar la presión occidental, esta cooperación refuerza un eje que prioriza la supervivencia geopolítica sobre el bienestar interno de sus poblaciones. Mientras Irán sufre una crisis energética y económica profunda, y Rusia mantiene una guerra costosa en Europa del Este, el apoyo militar mutuo deja en evidencia que los regímenes autoritarios tienden a sostenerse mediante pactos de conveniencia más que por principios compartidos de desarrollo y libertad.