logo.png
logo.png

Rusia ejecutó una de las mayores oleadas aéreas contra Ucrania desde el inicio de la invasión, lanzando más de 400 drones de tipo Shahed y decenas de misiles balísticos y de crucero durante la noche del 16 al 17 de marzo de 2026.

Rusia ejecutó una de las mayores oleadas aéreas contra Ucrania desde el inicio de la invasión, lanzando más de 400 drones de tipo Shahed y decenas de misiles balísticos y de crucero durante la noche del 16 al 17 de marzo de 2026.

Rusia ejecutó una de las mayores oleadas aéreas contra Ucrania desde el inicio de la invasión, lanzando más de 400 drones de tipo Shahed y decenas de misiles balísticos y de crucero durante la noche del 16 al 17 de marzo de 2026. Según el mando aéreo ucraniano, se derribaron 267 drones y varios misiles, pero los impactos alcanzaron infraestructura energética, instalaciones industriales y zonas residenciales en al menos diez regiones, incluyendo Kiev, Odesa, Járkov y Dnipro. El saldo oficial preliminar es de seis muertos y más de 30 heridos, aunque las autoridades advierten que la cifra podría aumentar conforme avancen los trabajos de rescate.

El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque como “terrorismo deliberado contra civiles” y reiteró la necesidad urgente de sistemas antiaéreos adicionales. Rusia, por su parte, afirmó que los objetivos eran exclusivamente militares y de infraestructura crítica para “desmilitarizar” el país.

Este ataque masivo se produce en un momento de estancamiento en el frente oriental y de creciente fatiga internacional respecto al apoyo militar a Ucrania. Mientras Occidente debate nuevos paquetes de ayuda, Rusia mantiene una producción sostenida de drones y misiles, lo que evidencia la asimetría en la capacidad de desgaste entre ambos bandos.
En un conflicto que ya supera los cuatro años, la estrategia de bombardeos masivos contra infraestructura civil y energética sigue siendo un elemento central, afectando directamente la calidad de vida de millones de ucranianos en pleno invierno y recordando los altos costos humanos de una guerra prolongada sin resolución clara a la vista.