logo.png
logo.png

La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para facultar a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) a participar en la construcción, equipamiento, rehabilitación y ampliación de establecimientos de salud, a solicitud de las autoridades competentes y en coordinación con los tres órdenes de gobierno.

La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para facultar a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) a participar en la construcción, equipamiento, rehabilitación y ampliación de establecimientos de salud, a solicitud de las autoridades competentes y en coordinación con los tres órdenes de gobierno.

La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para facultar a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) a participar en la construcción, equipamiento, rehabilitación y ampliación de establecimientos de salud, a solicitud de las autoridades competentes y en coordinación con los tres órdenes de gobierno.

La propuesta adiciona una fracción al artículo 36 de la ley para permitir que la SICT intervenga en proyectos de infraestructura hospitalaria, argumentando que esto optimizaría recursos y aprovecharía las capacidades técnicas de la dependencia en obras públicas de alto impacto social.

Esta medida se presenta en un momento en que el sector salud enfrenta rezagos estructurales históricos: miles de unidades médicas carecen de mantenimiento adecuado, y la construcción de hospitales ha sido lenta pese a anuncios de grandes inversiones. Con más de 50 millones de personas en pobreza según el Coneval y una red hospitalaria que arrastra deficiencias de administraciones anteriores, la intervención de la SICT podría acelerar obras pendientes, aunque genera interrogantes sobre si no refleja una falta de coordinación previa en Salud o una centralización adicional de funciones que podría diluir responsabilidades sectoriales en un sistema ya fragmentado.