La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que cualquier forma de intervención de Estados Unidos en México sería inaceptable, recordando que “la última vez que entraron se llevaron la mitad del territorio”.
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que cualquier forma de intervención de Estados Unidos en México sería inaceptable, recordando que “la última vez que entraron se llevaron la mitad del territorio”.


La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que cualquier forma de intervención de Estados Unidos en México sería inaceptable, recordando que “la última vez que entraron se llevaron la mitad del territorio”.
Durante un evento en Palacio Nacional, la mandataria se refirió a las presiones estadounidenses para combatir con mayor firmeza al crimen organizado y al narcotráfico, asegurando que México defenderá su soberanía “como lo ha hecho históricamente”.
La declaración ocurre en medio de la revisión del T-MEC y de los operativos estadounidenses contra rutas de fentanilo en el Pacífico y el Caribe, así como de las constantes exigencias de Washington por resultados concretos en materia de seguridad.
La pérdida territorial de México en 1848 es un hecho histórico doloroso que ningún mexicano olvida. Sin embargo, invocar ese episodio ante las presiones de Estados Unidos por el control de los cárteles que hoy operan con impunidad en territorio nacional revela una narrativa que prioriza la retórica soberanista por encima del reconocimiento de la grave crisis interna de seguridad. Cuando grupos criminales controlan rutas, extorsionan comunidades y generan miles de muertes al año, la verdadera amenaza a la soberanía no proviene necesariamente de fuera, sino de la incapacidad del Estado mexicano para ejercer autoridad efectiva dentro de sus fronteras. Las familias mexicanas merecen un gobierno que priorice la recuperación del territorio y la protección de la vida de sus ciudadanos, más allá de invocaciones históricas que no resuelven la violencia actual.
