La presidenta Claudia Sheinbaum negó haber regañado a un grupo de manifestantes durante su visita a Puebla, y aseguró que solo levantó la voz para hacerse escuchar.
La presidenta Claudia Sheinbaum negó haber regañado a un grupo de manifestantes durante su visita a Puebla, y aseguró que solo levantó la voz para hacerse escuchar.


La presidenta Claudia Sheinbaum negó haber regañado a un grupo de manifestantes durante su visita a Puebla, y aseguró que solo levantó la voz para hacerse escuchar.
Los hechos ocurrieron durante un evento público en la capital poblana, cuando un grupo de ciudadanos se acercó a la mandataria para protestar por la falta de atención a sus demandas. En un video que se viralizó, se observa a Sheinbaum elevando notablemente el tono de voz mientras les respondía: “¡Escúchenme, escúchenme!”.
Ante las críticas que generó el momento, la presidenta declaró: “No regañé a nadie. Simplemente levanté la voz para que pudieran escucharme en medio del ruido. Siempre he sido respetuosa con la ciudadanía”.
El incidente refleja la creciente tensión entre el gobierno federal y diversos sectores de la sociedad que exigen soluciones concretas a problemas como la inseguridad, el desabasto de medicamentos y la falta de atención a demandas locales. En un país donde la participación ciudadana es un derecho fundamental, el uso de un tono elevado por parte de la máxima autoridad puede ser interpretado como una falta de empatía o como un intento de imponer el discurso oficial. Este tipo de momentos contribuyen a la percepción de una distancia entre el gobierno y la ciudadanía, especialmente cuando se trata de temas sensibles que afectan la vida diaria de miles de familias mexicanas.
