La presidenta Claudia Sheinbaum propuso que México sea la sede de la próxima cumbre internacional de líderes progresistas y de izquierda, prevista para 2027. La iniciativa fue anunciada durante su participación en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en Barcelona, España, donde coincidió con figuras como el presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Lula da Silva.
La presidenta Claudia Sheinbaum propuso que México sea la sede de la próxima cumbre internacional de líderes progresistas y de izquierda, prevista para 2027. La iniciativa fue anunciada durante su participación en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en Barcelona, España, donde coincidió con figuras como el presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Lula da Silva.


La presidenta Claudia Sheinbaum propuso que México sea la sede de la próxima cumbre internacional de líderes progresistas y de izquierda, prevista para 2027. La iniciativa fue anunciada durante su participación en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en Barcelona, España, donde coincidió con figuras como el presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Lula da Silva.
Sheinbaum planteó que el encuentro se centre en “una economía centrada en el bienestar” y en “una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos”. La propuesta fue bien recibida por los asistentes y se espera que México albergue el evento el próximo año.
Esta cumbre reúne a gobiernos y líderes de izquierda de América Latina y Europa, con énfasis en temas como la multilateralidad, la paz y la redistribución de recursos.
México ha mantenido una política exterior de acercamiento preferente hacia gobiernos de izquierda en la región, incluyendo a Cuba, Venezuela y Nicaragua, incluso en momentos de crisis humanitaria y violaciones a derechos humanos en esos países. Ofrecer el territorio nacional como sede de una cumbre de este tipo refuerza esa orientación ideológica, en un momento en que el país enfrenta graves desafíos internos como la violencia del crimen organizado, la crisis de desapariciones y la necesidad de fortalecer el Estado de derecho. Mientras millones de familias mexicanas lidian con la inseguridad y la precariedad económica, la prioridad en la proyección internacional hacia foros progresistas invita a reflexionar sobre el equilibrio entre la agenda global y las urgencias nacionales. La estabilidad y el bienestar de los mexicanos deben seguir siendo el eje central de cualquier decisión de política exterior.
