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El presidente Donald Trump afirmó que tendrá el “honor” de “tomar Cuba” en el marco de su política hacia la isla caribeña. Durante un acto en Florida, Trump declaró: “Cuba está en el punto de mira.

El presidente Donald Trump afirmó que tendrá el “honor” de “tomar Cuba” en el marco de su política hacia la isla caribeña. Durante un acto en Florida, Trump declaró: “Cuba está en el punto de mira.

El presidente Donald Trump afirmó que tendrá el “honor” de “tomar Cuba” en el marco de su política hacia la isla caribeña. Durante un acto en Florida, Trump declaró: “Cuba está en el punto de mira. Tendré el honor de tomar Cuba y devolverle la libertad a su pueblo”. La frase, pronunciada en español ante una audiencia mayoritariamente hispana, generó reacciones inmediatas en La Habana, donde el régimen calificó el comentario como una “amenaza imperialista”.

El contexto de la declaración se enmarca en la presión creciente de la administración Trump sobre el gobierno cubano, incluyendo sanciones adicionales, restricciones al envío de remesas y el corte de suministros petroleros provenientes de aliados como México y Venezuela. Trump ha reiterado en varias ocasiones que no permitirá que Cuba siga siendo un “refugio para narcoestados y regímenes comunistas” en el hemisferio.

Cuba enfrenta una crisis estructural agravada por décadas de centralización económica y dependencia de subsidios externos. El PIB per cápita de la isla ronda los 9,500 dólares (Banco Mundial, 2023), con apagones que afectan al 80% del territorio y escasez alimentaria que ha generado protestas masivas. Mientras tanto, la diáspora cubana en Estados Unidos y México —más de 2 millones de personas— mantiene un flujo constante de remesas que representa cerca del 10% del ingreso nacional cubano. En este escenario, declaraciones como las de Trump reavivan el debate sobre el futuro de la isla y el rol de la presión externa para propiciar cambios que beneficien a su población.