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El presidente Donald Trump admitió que “no confía en nadie”, pero reveló que su gobierno mantiene conversaciones directas con Irán con la expectativa de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la operación “Furia Épica”.

El presidente Donald Trump admitió que “no confía en nadie”, pero reveló que su gobierno mantiene conversaciones directas con Irán con la expectativa de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la operación “Furia Épica”.

El presidente Donald Trump admitió que “no confía en nadie”, pero reveló que su gobierno mantiene conversaciones directas con Irán con la expectativa de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la operación “Furia Épica”. Durante una entrevista, Trump aseguró que recibió un “regalo muy valioso” relacionado con el petróleo y el gas, lo que le confirmó que están “tratando con la gente correcta”, a pesar de los recientes cambios en el liderazgo iraní tras la muerte de Alí Jamenei.

“Estamos hablando con ellos. Recibimos algo muy importante sobre petróleo y gas. Eso me dice que estamos tratando con la gente correcta”, declaró el mandatario, aunque insistió en que cualquier acuerdo deberá incluir el desmantelamiento verificable del programa nuclear y balístico de Irán.

El Estrecho de Ormuz sigue siendo una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo, por donde transita cerca del 20 % del petróleo global. Cualquier acuerdo que garantice su apertura y neutralice las amenazas nucleares y balísticas de Irán tendría un impacto directo en la estabilidad de los precios energéticos, beneficiando a economías como la mexicana, altamente dependiente de importaciones de combustibles. En un escenario de alta tensión geopolítica, la postura de Trump refleja un enfoque pragmático que busca cerrar el conflicto con condiciones claras, en lugar de prolongar una confrontación que ya ha generado costos significativos tanto humanos como económicos.